Una dosis de autocastigo releyendo las cosas que más daño me hicieron y me hacen y que peor me dejan nunca viene mal en un día como éste.
LLevo mes y medio sin postear, lo se. Sin embargo pese a las "noganas" de postear que me rodeaban últimamente y mi celo de mi intimidad hoy vine aqui corriendo sin saber muy bien que me impulsaba.
Estaba sentada enfrente de las enormes cristaleras del salón mirando lo gris que se ha quedado el dia y pensando en las ganas que tenia de que me viniera a buscar de una vez para tomar un cafe calentito y un cigarro en compañía.
De repente se me acerco mi padre con algo en la mano, uno de esos multiples "regalitos_simbólicos" que me hace cuando me ve atontolinada y deprimida... y la felicidad total llegó.
Era un fantasmita de queso, una especie de quesito con palo, que cuando acabas de comertelo encuentras un fantasma azul con una cara cada vez por palito de la merienda.
El mio tenia hoy una cara graciosa y lo he guardado junto con todas sus compañeros, mis compañeros de las tardes grises de domingo.
Me encanta cuando me siento tan feliz por cosas como esa :))