Existen unas reglas legales que ha creado el hombre, a las que llamamos leyes y a las que todos debemos atenernos. Existe, por tanto, una autoridad legal que nos indica que es y que no es lo que podemos hacer. Sin embargo, parece que en el lugar donde termina esta autoridad legal, se difumina rapidamente la humanidad de las personas y es perfectamente posible realizar cualquier acto, por despiadado que sea, mientras entre dentro de la legalidad.
En los siglos pasados, la gente respondía, además, ante Dios (lo que por supuesto no les impedia cometer todo tipo de tropelías). Ahora sólo lo hacen ante su propia conciencia, pero, ¿existe algún límite sobre lo depravada que puede ser dicha conciencia?. En absoluto, y es más, parece que cuanto más cabrón es uno, mejor lo ve la sociedad y más lo premia. Yo soy el primero en no creer en Dios y el primero en no querer responder ante nadie, pero el otro día se lo comentaba a un amigo, me gustaría que las faltas éticas tuviesen un castigo instantaneo al igual que lo tienen los atropellos contra la ley.
¿Inquisición?. Quizás. ¿Hoguera?. Quién sabe. Nunca me he distinguido por la moderación de mis ideales. Pero en cualquier caso yo no estaba pensando en el mismo tipo de castigos que imponen los jueces, sino en una afortunada ley física entretejida en la más esencial materia del universo que hiciese que la maldad humana fuese automáticamente contestada con una suerte de penurias y desgracias para el que la ejerza.
O quizás... simplemente me acabo de despertar (ver post anterior a este) y estaba pensando en un mundo mejor, un mundo libre de la hipocresía y la falsedad.
Posteado por phestar en opinion a las 13:45Dios que rayadaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!
Posteado por: Guillermo (213.98.99.98) el 7 de Abril, 2003, 22:32